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Progressio - Cambiando Mentes, Cambiando Vidas


género

Es el momento de apoyar a las mujeres que llevan la carga del VIH y SIDA, escribe Paul Pope

¿Ha oído hablar de la "feminización del SIDA"? Significa que VIH y SIDA están afectando cada vez más a las mujeres y niñas que a los hombres y niños, en países en vías de desarrollo. Investigaciones de ONUSIDA de este año muestran que las mujeres jóvenes y niñas pueden ser hasta 13 veces más proclives a estar infectadas con VIH que los hombres jóvenes, en algunos países. En los nueve países africanos más infectados, el 59% de los adultos y casi el 75% de los jóvenes infectados con VIH son mujeres. (Declaración de la sesión número 51 de la Comisión de la Situación de la Mujer, 26 de febrero - 9 de marzo de 2007, ONUSIDA, Nueva York).

¿Por qué está pasando esto? La Comunidad Internacional de Mujeres que viven con VIH y SIDA, una red global de mujeres VIH positivas, y la Coalición Mundial sobre la Mujer y el SIDA, una organización de ONUSIDA, no tienen dudas. El desempoderamiento de las mujeres en los países en desarrollo: política, social y económicamente, está en la raíz del problema.

Mi propia experiencia directa durante 10 años de trabajo sobre VIH y SIDA en África del Sur e India es que las mujeres que dependen económicamente de sus maridos o parejas masculinas no pueden permitirse perder a sus hijos y a su hogar: bien diciéndoles a sus maridos y parejas que quieren que sean fieles o bien tratando de abstenerse del sexo si creen que su pareja podría estar infectada a través de haber sido infiel.

Progressio ha descubierto que la violencia contra las mujeres contribuye significativamente a la transmisión de VIH en los 11 países donde trabaja. Investigaciones de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Columbia y otras revisadas por la Escuela de Salud Pública de Harvard en 2006 descubrieron que las mujeres que experimentan violencia de sus parejas tienen un riesgo mayor de infección por el VIH. Esto es porque la violencia doméstica, o la amenaza de la misma, reduce la capacidad de las mujeres de elegir abstenerse del sexo, pedir que sus parejas permanezcan fieles o negocien sexo seguro. En países con altos índices de violaciones, como El Salvador y Perú donde trabaja Progressio, el riesgo de infección es demasiado claro.

Las cifras de ONUSIDA muestran que cada día 7.000 mujeres y niñas son infectadas con el VIH en todo el mundo. Una vez infectadas, su desempoderamiento político, social y económico continúa ejerciendo su influencia. No sólo experimentarán más estigma, discriminación y se les echará más la culpa que a los hombres, serán más vulnerables a la violencia, rechazo y abandono.

Entonces, ¿qué podemos hacer para apoyar a las 7.000 mujeres y niñas que se infectarán hoy, y más importante, prevenir a las 7.000 que se infectarán mañana?Monseñor Celestino Migliore, hablando de parte del Papa en la Asamblea General de las Naciones Unidas en marzo, dijo: "El empoderamiento de las mujeres se refiere a incrementar su fortaleza social, política, económica y espiritual, individual y colectivamente, así como eliminar los obstáculos que penalizan a las mujeres y evitan que estén completamente integradas en varios sectores de la sociedad... Que las mujeres en la sociedad deben estar implicadas en la toma de decisiones no es sólo correcto por razones de equidad sino por la visión específica que las mujeres traen al proceso".

Es importante que estos valiosos mensajes se traduzcan en el trabajo de prevención sobre VIH y SIDA de la Iglesia. La Iglesia necesita reconocer la falta de poder de las mujeres y su falta de elección como resultado. Progressio trata de abordar esta falta de poder en muchos de sus programas. En Latinoamérica, por ejemplo, trabaja con la organización de baseCentro Bartolomé de las Casas en El Salvador, para permitir a los hombres desafiar el comportamiento machista prevaleciente en la sociedad salvadoreña. Además, la contraparte de Progressio en Nicaragua, Puntos de Encuentro, produce programas de radio y televisión desde la perspectiva de las mujeres y los jóvenes para desafiar la discriminación. Estas contrapartes quieren atraer hombres y mujeres para reconocer que el respeto a las necesidades de las personas necesita estar en la base de toda relación ya sea a un nivel individual o social. El respeto por las mujeres se muestra no sólo a escala individual sino, como ilustra Monseñor Migliore, también en un contexto social, económico y político más amplio.

A Progressio le gustaría ver que la Iglesia promueve activamente esas creencias atrayendo más a las mujeres afectadas por el VIH y SIDA para enterarse de sus necesidades, poner los servicios apropiados en funcionamiento para atender a estas necesidades y así empoderarlas. La Iglesia podría incluso buscar el cambio en las actitudes de los hombres para incrementar sus responsabilidades en prevenir la extensión del VIH y SIDA, y ayudarlos a entender la realidad del día a día a la que se enfrentan las mujeres con VIH y SIDA cuando tratan de protegerse de la infección del VIH.

Progressio representa los intereses de gente viviendo con VIH y SIDA a través de su trabajo con la Iglesia y otras fes en estos temas.


Paul Pope es el Coordinador de Incidencia de Progressio en VIH y SIDA

1. http://www.hsph.harvard.edu/pihhr/files/Final_Literature_Review.pdf (en inglés)

2.   VIH/SIDA y Violencia Contra las Mujeres y las Niñas: África del Sur, Hoja Informativa, ONUSIDA (2004), http://womenandaids.unaids.org/documents/factsheet_violence.pdf (en inglés)

 

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